Testimonios

Estas son las voces de personas que han recorrido su camino de sanación y transformación. Sus historias son únicas, pero comparten algo en común: el coraje de mirarse hacia dentro y el compromiso de elegirse a sí mismos.

Lo que más valoro de las sesiones es la manera en la que Susan entrega su tiempo, cómo conecta con la persona que tiene delante y la forma tan clara y amorosa de guiarla. Además del trabajo en sesión, destaca el tiempo invertido fuera de ellas, con un acompañamiento constante en el día a día.

El ambiente que crea es súper tranquilo, lleno de paz, cercanía y amabilidad; un espacio muy familiar donde uno se siente seguro desde el primer momento.

He notado que empiezo a ser otra persona: mi manera de responder ante la vida, de entenderla y de vivirla ha cambiado. Aún queda trabajo por hacer, especialmente en cómo me siento conmigo mismo, pero he vivido una evolución emocional, espiritual y mental muy clara.

Sin duda, algo que marca la diferencia es el contacto continuo con el paciente: la preocupación real que muestra, las alegrías y el orgullo que expresa cuando hacemos las cosas bien. Siempre es la primera en recordarnos que debemos regalarnos un "olé tú" y hablarnos bonito.

Recomendaría su acompañamiento sin dudarlo.

Antes de conocerla y de pedir ayuda, no tenía un conocimiento real de la importancia de la salud mental. Creía que no se necesitaban los psicólogos y que solo te decían lo que querías escuchar. La ayuda que he recibido, y la forma tan humana y comprometida que Susan tiene de trabajar con sus pacientes, ha sido increíble. Doy gracias por haber tenido la suerte de encontrar a una profesional tan grande. Ha sido un regalo de la vida: pasar de no confiar a encontrar en ella una guía y una parte fundamental de mi salvación. Gracias.

Cristian B.

La puntuación que te doy es un 10. Ya sé que no me lo compras, Susan, pero es lo que te mereces. Lo siento 😊

El trabajo que has hecho conmigo ha sido extraordinario, tanto en sesión como fuera de ella.

Yo nunca había hecho terapia y no sabía a lo que me enfrentaba. No ha sido fácil enfrentarse a uno mismo, pero con tu ayuda todo ha sido mucho más fácil. Para mí, la sesión era el momento de la semana en el que quería que se parara el tiempo. Era el espacio para conocerme, aprender, encontrarme, conectar conmigo, verme por dentro y mejorar en todos los aspectos de la vida. Quería absorberlo todo porque, sesión tras sesión, me encontraba cada vez mejor, algo que en ese momento de mi vida era muy difícil de expresar y de vivir.

Lo mejor de todo es que la sesión no acababa ahí. A mí me ha ayudado muchísimo el acompañamiento fuera de sesión, durante la semana, a través de los mensajes de voz. Siempre estabas ahí para darme consejos y ayudarme en el día a día. Por eso mi puntuación es un 10. Gran trabajo.

Me gustaría mucho ayudarte en el punto de qué podrías mejorar, pero esta pregunta me la he hecho muchas veces desde que me la enviaste y, sinceramente, has hecho un trabajo tan bueno conmigo que no sé cómo podrías mejorarlo. Ha sido perfecto. Aun así, sigo pensándolo y, si se me ocurre alguna idea, te la haré saber, cuenta con ello.

Lo primero de todo es darte las gracias. Desde el minuto uno conectaste conmigo y supiste exactamente qué tenía que hacer para salir de la situación que vivía, marcada por la ansiedad. Mi vida estaba llena de miedo, incertidumbre constante, mucha inseguridad, la autoestima por los suelos, sin valorarme, viendo todo negativo, sintiéndome físicamente mal, triste y quejándome continuamente.

Cada día, desde que me levantaba, era un reto. Vivía todo el día en tensión, con miedo, sin disfrutar de nada. La verdad es que lo pasé francamente mal.

Susan, en solo cuatro meses has conseguido que mi vida haya cambiado 360 grados. Todavía no me lo creo, de verdad. Si miro cómo estaba cuando te conocí y cómo me veo hoy, soy otra persona, tanto física como, sobre todo, mentalmente. Me has enseñado el camino que tengo que seguir y me has quitado esa venda que no me dejaba ver.

Hoy puedo decir que soy una persona feliz, positiva, alegre, valiente, con mucha energía, con ganas de vivir y de comerme el mundo. Me has enseñado a enfrentarme a mis miedos y a superarlos con acción, acción y más acción. Me has enseñado a disfrutar de cada momento de la vida —que son todos—, a ser mejor padre, hijo, marido y amigo. Y lo mejor de todo lo que me has enseñado es a creer en mí.

Doy gracias a la vida por haberte conocido.

Jesús C.

Para mí, Susan fue —sin dramatizar— una salvación.

Fue, es y será una de las mejores decisiones que he podido tomar; quizá un poco tarde, pero justo en el momento en el que más lo necesitaba. Estuvo a mi lado y me acompañó incluso cuando no tenía la estabilidad económica para poder ir a terapia, y esto habla muchísimo de ella y de su trabajo, porque lo hace por vocación, no por dinero. Se nota su profesionalidad y lo mucho que le llena lo que hace: la energía, el entusiasmo y, sobre todo, el amor que transmite en cada una de sus palabras.

Desde el primer día me sentí en plena confianza con ella para hablar de cosas que normalmente me cuesta mucho exteriorizar, o que después de hacerlo me hacen sentir que no debería haberlo hecho. Con Susan nunca he tenido esa sensación; al contrario, lo primero que pienso cuando me pasa algo o necesito hablar es en ella.

Lo que más valoro de las sesiones es la forma que tiene de dirigirse a ti. Nunca me he sentido juzgada ni intimidada, y si alguna vez lo he sentido ha sido por mí, no por ella. Se crea un ambiente seguro y de confianza, un espacio que, personalmente, pocas personas consiguen generar.

Desde que empecé a trabajar con ella he notado muchos cambios en mí. Aunque el proceso no siempre es lineal, sí noto cómo, en el día a día, utilizo herramientas que me ha dado en sesión, no solo para ahora, sino también para el futuro. Me ha enseñado a analizarme para ir conociéndome, a priorizarme y a quererme poco a poco.

Con todo esto, queda clarísimo que recomendaría a todo el mundo ir a terapia con Susan, porque siempre hay algo que nos duele o que no conseguimos sacarnos de la cabeza y que nos perjudica en el día a día. Acudir a Susan es, sin duda, una de las mejores opciones. Cualquiera que hable con ella, aunque sea una tarde, entiende perfectamente lo que siento y a lo que me refiero.

Es terapeuta, compañera, madre y amiga. Solo me queda agradecer todo lo que ha hecho por mí día a día, sembrando luz en cada palabra, porque con su presencia me recuerda que incluso en los momentos más oscuros existe un lugar al que puedo volver para reencontrarme.

Vicky G.

"Hola a todos. Soy Lucía y desde hace meses hablo cada semana con Susan en sesiones online. Os quiero recomendar altamente a Susan.

Una de las cosas que valoro de nuestras sesiones, es su gran profesionalidad y la confidencialidad que te ofrece, propias de un gran terapeuta. Pero además, Susan te ofrece, si lo necesitas, ayuda en momentos de crisis fuera de tus sesiones, algo que no siempre se encuentra con otros terapeutas.

Pero lo que más valoro, es el gran amor y cariño que Susan transmite en sus sesiones. Aunque uno se sienta en un callejón sin salida, sus sesiones ofrecen ejercicios prácticos que te permiten ir viendo hacia dónde caminar. En ese caminar, ella nos acompaña con amor, compasión, sin juzgarnos pero con firmeza. Susan nos recuerda que los pasitos necesarios para salir de ese callejón sin salida dependen de nosotros mismos, aunque ella siempre esté a nuestro lado para guiarnos y ayudarnos.

Susan, muchísimas gracias por ese amor tan grande que tienes a la vida y por esa gran capacidad tuya para contagiarme las ganas de vivir y de luchar. Gracias por creer en mi potencial y apoyarme en mi crecimiento.

Mil bendiciones, Susan."

Lucia M.
10 Años de experiencia
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